30 de enero de 2016

Es indiscutible que la separación de los progenitores conlleva la decisión de tantos cambios en la familia que en muchos casos suele resultar complicado y en la mayoría de los casos la relación entre los progenitores termina muy deteriorada.

Es por ello muy importante que nuestros hijos asuman y acepten dicha situación de forma natural y en ningún caso se vean envueltos en las discusiones entre los adultos o vivan en el mundo de estos.

Debemos tratar con ellos los temas que les preocupan y les afectan y llegar a acuerdos para que, en la medida de lo posible, no les suponga cambios excesivamente importantes en su día a día a todos los niveles, personal, familiar, escolar, emocional y afectivo.

separacion

1.- Di a tus hijos la verdad. Nunca debemos ocultarles lo que está sucediendo, ellos son conscientes de que algo pasa. Ellos necesitan saber qué ocurre. Es necesario que les expliquemos con palabras que puedan entender cuál es la situación e incluso hablar con ellos sobre sus sentimientos de culpa cuando se da el caso.

 

2.- Habla a tu pareja con respeto delante de ellos. Los lazos afectivos entre los progenitores y los niños se mantienen aunque estos se separen. Las discusiones o la violencia familiar crea en ellos sentimientos de inseguridad y miedo. Es conveniente que intentemos facilitar la comunicación privada con la otra parte de la pareja mientras los niños están presentes. Los niños escuchan las conversaciones y no siempre saben interpretarlas de forma correcta. Sufren.

3.- Habla a tus hijos de lo que ambos les queréis.  Evita las descalificaciones hacia el otro progenitor, habla de la forma más neutral que puedas e insísteles en todo lo que ambos les queréis y os preocupáis por ellos. Necesitan oírlo.

 

4.- El afecto de los niños no es una competición. No sustituyas tu presencia por regalos. Los niños necesitan cariño y límites para sentirse seguros. Intentar comprarlos les confunde. No es lo que más necesitan.

5.- Piensa a menudo sobre tu comportamiento. Cuando estamos dolidos actuamos de forma impulsiva y en muchas ocasiones sin ningún criterio. Intenta pensar a menudo sobre cómo estas actuando y evita por completo el utilizar a tus hijos para hacer daño a tu ex-pareja. No son una moneda de cambio.

 

6.- Prioriza la calidad sobre la cantidad. El tiempo para estar con nuestros hijos se va a reducir seguro, pero eso no es siempre lo más importante. Intenta cuando estás con ellos satisfacer sus necesidades afectivas: diles cuánto les quieres, responde a sus dudas aunque sean insistentes, se paciente. Intenta estar, disfrutar y dialogar. Es lo que necesitan.

 

7.- Evita los cambios drásticos en la vida de los niños. La separación va a provocar muchos cambios en tu vida y en la de tus hijos pero intenta, siempre que sea posible, llegar a acuerdos y criterios comunes con tu ex-pareja de forma que los niños mantengan hábitos en sus horarios, rutinas, normas… Las rutinas organizativas crean seguridad a nuestros hijos.

 

8.- Favorece el disfrute de la relación de tus hijos con tu ex-pareja y su familia. Intentar obstaculizar la buena relación de tus hijos con tu ex-pareja o su familia, hace sufrir a tus hijos y evita que crezcan seguros y felices. Esa otra parte de la familia, sigue siendo familia de tus hijos, no lo olvides.

9.- No interfieras en la relación de tu ex-pareja con terceras personas. Los niños se adaptan a las nuevas situaciones con naturalidad siempre que puedan vivirlas como tal. Tampoco expongas a los pequeños a nuevas relaciones si sabes que van a ser esporádicas. Los niños son capaces de entender y adaptarse a las nuevas situaciones y a los cambios pero no les expongas a cambios innecesarios.

 

10.- Presta atención a las conductas y reacciones de tus hijos. Si reconoces señales de malestar, conductas agresivas, tristeza preocupante u otros síntomas poco adecuados para su buen desarrollo y adaptación, no dudes en consultar con un profesional para pedir ayuda. A veces los niños también necesitan ayuda profesional.

Tweet about this on TwitterShare on Facebook