Decálogo para educar niños y niñas felices.

3 de marzo de 2017

1.- AMOR INCONDICIONAL.

El primer secreto es quizás el más importante pero más difícil de conseguir en nuestros días.

Tenemos que dedicarles tiempo, escucharles, compartir experiencias con ellos y ellas. Tenemos que conseguir que se sientan queridos y queridas de forma incondicional, por encima de todo, por lo que son y no por lo que hacen. La comunicación emocional es primordial, y esta será sincera y abierta.

 

2.- PROMOVER LA CONFIANZA EN SÍ MISMO Y EN SÍ MISMA.

Es importante que valoremos sus capacidades y habilidades, que les enseñemos a confiar en ellos y ellas por lo que son y por lo que son capaces de hacer, asumiendo sus errores con sentimiento de critica y crecimiento. Animarles a que hagan cosas nuevas, que creen sentimiento de reto personal, que se sientan protegidos y protegidas cuando se equivocan pero sin sobreprotegerles.

3.- RESPETAR SU INDIVIDUALIDAD.

Cada uno de nosotros y nosotras somos diferentes. Tenemos gustos, opiniones, e intereses diferentes, en esto está la diversidad y la grandeza del ser humano. Es importante que crezcan valorándose, siendo capaces de dar sus propias opiniones, teniendo sus discrepancias. Pero todo siempre desde el respeto mutuo.

4.- DESARROLLAR SU AUTOESTIMA.

Todos los niños y niñas tienen que ir creciendo convencidos y convencidas de que son únicos y únicas, con sus habilidades y sus limitaciones. Enseñarles a fortalecer sus capacidades y desarrollar al máximo sus limitaciones; evitando siempre, al máximo, las comparaciones. Haciéndoles sentir que merece la pena seguir siendo uno mismo, una misma.

5.- VALORAR EL ESFUERZO Y LA CONSTANCIA.

El resultado es importante pero no lo más importante. Tenemos que valorar su esfuerzo, su persistencia, su lucha por conseguir los objetivos propuestos. Tenemos que hacerles ver que lo importante es la satisfacción del trabajo bien hecho, aunque no siempre vaya acompañado del éxito.

6.- DEJAR QUE DESARROLLE SU AUTONOMÍA.

Cuando un niño o una niña lleva a cabo la tarea solo o sola, se siente bien, se siente válido, se siente reconocido o reconocida. Debemos dejarles que lo intenten aunque no siempre estemos seguros de que vayan a conseguir su propósito. Y reforzar su esfuerzo, valorar su intención, elogiar su valía; sin importarnos tanto la meta conseguida, el objetivo propuesto.

Tenemos que dejar que tomen pequeñas decisiones para que sean capaces de afrontar las consecuencias.

7.- BASAR NUESTRA EDUCACIÓN EN LA HONESTIDAD Y LA SINCERIDAD.

La mentira no puede ser el eje de nuestra convivencia. Es importante que aprendan que la sinceridad es el eje de la confianza, que entiendan que la mentira contrae siempre consecuencias negativas.

Enseñarles a ser coherentes con sus acciones, reforzar su sinceridad incluso ante conductas inadecuadas.

8.- SIEMPRE SERÁ UN ENTORNO SEGURO.

Es importante que crezcan convencidos y convencidas de que nuestro entorno es un entorno seguro, donde siempre existe el apoyo, la escucha, la aceptación y el respeto. Un entorno donde se sientan capaces de asumir sus errores sin miedo a las represalias, donde aprendan a pedir ayuda y a entender que pedirla no es un fracaso sino un medio.

Es conveniente que conozcan claramente dónde están los límites, cuáles son las normas. Necesitan saber qué es lo que se les pide, qué es lo que va a ocurrir, qué es lo que se espera de ellos y ellas…; esto les hace sentirse seguros y seguras, no les crea incertidumbre y les permite desarrollarse como son.

9.- NUESTRA EDUCACIÓN INCLUIRÁ LIMITES CLAROS.

Les enseñamos a elegir, a decidir, a actuar por sí mismos, a valorar lo que tienen, lo que son y lo que hacen, pero siempre en un entorno en el que existen normas y límites que deben cumplirse, que no son cambiantes, que se mantienen en el tiempo, concretos, medibles y sobretodo abarcables.

Una vez que interiorizamos unos criterios, seremos constantes y pacientes. El enfado es parte del aprendizaje, puede existir, les permite transmitir sus sentimientos.

10.- TRANQUILIDAD Y PACIENCIA.

Educar en un ambiente armónico, paciente, basado en el diálogo. Enseñarles a respetar el tiempo del otro, la escucha. Tratar de resolver los problemas con serenidad, con calma, aprender a relajarse, sin agobios excesivos que bloquean nuestros sentimientos y criterios.

Utilizar el humor para afrontar las situaciones nos ayudará a verlas desde diferentes prismas.

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