23 de enero de 2016

Las situaciones de acoso escolar sólo sirven para crear sensaciones de desolación, tristeza, sentimientos de vacío, incredulidad, inutilidad, y en muchas ocasiones…, desgraciadamente, rabia, impotencia, desasosiego.

Aun así debemos luchar, porque debe ser así, porque no debemos tirar la toalla, ninguno, ni las víctimas, ni las familias, ni los educadores. ¡Nadie!

Si sigues leyendo es porque te interesas, porque no te quedas impasible ante estas situaciones, porque quieres protestar, aprender a actuar. Para esto hemos creado esta guía de pequeños consejos de actuación y concienciación.

Defenderse en una situación de acoso escolar, en muchas ocasiones, es muy complicado, pero no imposible. Debemos recordar que si pedimos ayuda, recibiremos ayuda.

¡Hay formas de acabar con el acoso!

Guía breve de consejos.

A las víctimas:

No te escondas, ¡no has hecho nada malo!

Lucha, lucha porque se sepan las injusticias, lucha por ti. El silencio no te ayudará. Te ayudarán los que te quieren, los que te rodean, pero… si tú les cuentas, si les avisas. No tengas miedo. Deja que te protejan.

Informa a tu familia y a tus profesores de lo que está ocurriendo, cada vez que te ocurre, describe la situación, quién o quiénes han sido, que te dicen, cómo te amenazan… No lo dudes, cuéntalo, ayúdate a ti mismo. No tengas miedo.

Crea tu propio diario, escribe lo que te pasa, cómo y cuándo. Con detalle, describe lo que estás pasando con objetividad y sinceridad.

Pide a tu familia que comuniquen al centro lo que esta ocurriendo, con detalle, por escrito. Cuantos más adultos lo sepan más protegido estarás.

Déjate aconsejar por los adultos y confía en que te protegen. Si te acosan cuando estás sólo, cuando nadie puede contarlo, busca recursos, grábalo. Defiéndete, no te rindas, puedes acabar con el acoso escolar.

 

A las familias:

Escucha al niño/adolescente. Está sufriendo. Escúchale, hazle sentirse protegido.

Informar al centro educativo debe ser uno de los primeros pasos, debemos hacerlo por escrito, describiendo los acontecimientos que están ocurriendo, las conductas que de acoso escolar se están produciendo.

En colaboración con el alumno anotaremos cada nueva conducta que ocurra, con el mayor detalle posible, de forma objetiva pero informando de todo lo sucedido.

Insistiremos en informar al centro si las conductas de acoso escolar se siguen produciendo. E incluso solicitaremos la implantación de un Protocolo de Actuación Validado contra el acoso escolar.

Si el centro educativo responde, colaboraremos con ellos, informando de todo lo ocurrido, favoreciendo la comunicación y el entendimiento.

Cuando el centro educativo no vea la necesidad de actuar, no responda a nuestras solicitudes, facilitaremos al alumno una grabadora para poder registrar cualquier incidente ocurrido y poder transmitir la información de forma más certera si cabe.

Podemos pedir ayuda externa, valorar al niño/adolescente y presentar el informe en el centro.

 

A los profesores, y centros educativos:

Cuando una familia nos comunique información de este tipo es necesario implantar cuanto antes un Protocolo contra el acoso escolar (oficial y validado).

Es conveniente que sensibilicemos a nuestros alumnos cada comienzo de curso, informándoles de que no se tolerarán conductas de violencia ni de acoso escolar.

Puede ser una buena actuación el diseñar un listado de conductas no admitidas, de esta forma los alumnos serán conscientes de cuáles son las conductas intolerables, las que no se permitirán en el centro de ningún modo.

Cuando se produzca una conducta intolerable, de acoso escolar, debe haber una consecuencia acorde a la gravedad de la situación. Es conveniente adoptar un régimen de sanciones objetivo y conocido por todos.

Debemos ser tajantes y rígidos en nuestras actuaciones, que todo el profesorado responda de igual modo ante conductas intolerables, sancionándolas como se había prescrito. De esta forma el alumnado será consciente de la gravedad de los hechos. Si dejamos pasar conductas de acoso estaremos favoreciendo inconscientemente que estas se repitan.

Proteger a las víctimas de acoso escolar es nuestra obligación. No lo olvidemos.

Debemos evitar medidas improvisadas, la “mediación”, los careos entre víctimas y agresores, los castigos colectivos… Estas medidas en casos claramente identificados como acoso escolar no son eficaces. Un agresor no confesará nunca abiertamente sus conductas.

El secreto está en estar preparados y tener diseñado y llevar a cabo planes de prevención.

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