22 de enero de 2016

El apego es el tipo de vínculo que se establece principalmente, entre el niño/a y la madre o persona de referencia maternal. Pero, otras personas que han compartido vida con nosotros/as nos sirven de apoyo, referencia y por tanto actúan como base segura.

Son diferentes los tipos de apego que se crean entre los hijos/as y los padres:

Apego Seguro. El niño/a explora el entorno de forma activa en presencia de su figura de apego y en su ausencia este afán por explorar decae y se manifiesta algún tipo de ansiedad ante la separación. Cuando la madre vuelve a encontrarse con el bebé, el niño/a muestra alegría y necesidad de acercarse a ella.

Apego inseguro ansioso-ambivalente. Este tipo de niño/a está continuamente pendiente de dónde se encuentra su madre.  Cuando la madre se ausenta la reacción de ansiedad es muy alta, pero, en cambio, cuando ésta vuelve, el niño/a busca su proximidad pero, cuando la consigue, la rechazan.

Este tipo de vínculo es fruto de padres/madres con comportamientos inestables, en ocasiones sensibles pero en otras insensibles, lo que genera una gran inseguridad en el niño y desemboca en una relación de dependencia.

Apego inseguro evitativo. El niño/a no interacciona con su madre en ningún momento ante la exploración del entorno. Cuando la madre se va no muestra ningún tipo de reacción ante su ausencia y, en su regreso, si la madre busca contacto con el pequeño éste la rechaza. Este  tipo de madres se muestran insensibles e irresponsables ante las necesidades de sus hijos/as.

Apego ansioso desorganizado. Son niños/as muy inseguros y con conductas confusas ante la separación de la figura de apego. Poseen un sentimiento ambivalente de necesidad de apego pero de temor al mismo tiempo.

¿Cómo convertirse en una base segura para la otra persona?

La respuesta sensible, es la clave para que alguien se convierta en base segura de otra persona. La respuesta sensible, es la sintonización adecuada, la rapidez de respuesta ante las necesidades del otro, coherencia (aportar apoyo y no tensión), capacidad para asumir la protesta y la rebelión del otro…

En las familias con apego seguro, la comunicación oral junto con la comunicación gestual, son dos procesos básicos. Con facilidad, puede imaginarse que abrazar, escuchar, jugar, contar cuentos, practicar deporte juntos, viajar o hablar en familia son actividades que afianzan el apego. Sin embargo, es muy posible que no haya pensado en que hablar de los problemas del niño/a, dificultades, expresar sentimientos incómodos, emociones negativas y apoyarle, puede ser mucho más importante para crear un vínculo con tu hijo/a.

¿Qué puede pasar si no se desarrolla una base segura en la familia?

Cuando los padres y madres no desarrollan la base segura, los hijos/as pueden terminar creyendo que mantenerse a distancia de las personas es lo más normal e incluso lo que debe hacerse.

El tipo de apego que recibimos va creando esquemas mentales de las relaciones humanas, y una persona que ha recibido un apego inseguro o desorganizado puede llegar a creer que lo normal en las relaciones humanas es la distancia, la hipervigilancia o la agresión y que los abrazos, la comprensión y la respuesta sensible no tienen en el fondo ningún sentido.

  • Vanesa Marín Bedoya

    Estudiante de Psicología

    Colaboradora del Equipo de Ikasbila