La técnica del bolígrafo verde.

13 de noviembre de 2015

Si nos ponemos a pensar sobre nuestra relación con nuestros hijos, nos damos cuenta de que la mayor parte del tiempo insistimos y les recordamos todas aquellas cosas o acciones que no deben hacer: “No te acerques a esa pared, Mario”, “Te he dicho mil veces que no pongas los zapatos en el sofá”, “sabes que me enfada mucho que te acerques a la carretera cuando andamos por la acera, Carla”, “hoy otra vez olvidaste lo que te dije, no te has quitado la ropa de la calle, al entrar en casa”… Y así, podríamos escribir multitud de ejemplos sobre frases que les repetimos continuamente sin conseguir realmente ningún cambio en su conducta.

boliverdeb

La técnica del bolígrafo verde destaca justo la acción contraria, reforzar y destacar lo positivo sobre lo negativo.

Normalmente cuando nuestros hijos trabajan, hacen los ejercicios, escriben… remarcamos con rotulador rojo todo aquello que han hecho mal, haciéndoles prestar mayor atención sobre sus errores. Sin embargo, esta demostrado que es mucho más eficaz remarcar y destacar a los niños aquello que hacen bien, y cuando no actúan de forma correcta, informarles de que no debe ser así pero seguir más allá, explicarles cómo debieran haberlo hecho bien.

Si no les damos la solución no la repetirán el próximo día, actuarán como saben hacerlo, en este caso, de forma incorrecta.

Cuando los niños comienzan a escribir, lo habitual es ver sus hojas de grafía llenas de círculos rojos, remarcando aquellos errores que han cometido. Esta técnica sin embargo, se basa en el refuerzo positivo y no en el negativo, remarcar con rotulador verde aquellas grafías que el niño ha llevado a cabo perfectamente. De esta forma conseguimos que el niño se fije en ellas y se esfuerce por volverlas a hacer igual. Le enseñamos que con la persistencia y el esfuerzo es capaz de hacerlo bien e incluso mejorarlo.

Cuando resaltamos los errores le enseñamos todo lo que no es capaz de hacer o lo que lleva a cabo de forma incorrecta resumiendo su esfuerzo en resultados negativos, y promoviendo sentimientos de incapacidad.

Si nos ponemos a pensar en el día a día de nuestras vidas, no tienen sentido que de 20 palabras que el niño haya podido escribir, resaltemos aquella que ha hecho mal y no las 19 que ha hecho bien.

caligrafiab

Esta teoría no solo debe ser premisa en el aprendizaje de la escritura sino que debiéramos llevarla a todas las facetas de nuestra vida, en la educación de nuestros hijos, en la relación con nuestra pareja, hermanos, padres, en el trabajo… Es evidente que seríamos más felices si fuésemos capaces de ver las 19 cosas que ha hecho bien y no esa que ha hecho mal. Las relaciones personales, sin duda, darían un vuelco muy positivo en nuestras vidas.

Lo importante es que creemos sentimientos de crítica positivos, enseñemos a las nuevas generaciones a ser capaces de evaluar su propio trabajo, a reconocer sus errores y afianzar sus éxitos para poder repetirlos.

El remarcar lo positivo, aunque en muchos casos no sea muy numeroso, les ayuda a cambiar sus estructuras de pensamiento, a valorar su esfuerzo, a ver su resultado, favorece su autoestima y les ayuda a aumentar el nivel de motivación por el esfuerzo.

Tweet about this on TwitterShare on Facebook