28 de octubre de 2016

Origen de las rabietas.

Las rabietas se originan por la necesidad de conseguir o expresar algo que no consiguen. Al ver sus expectativas frustradas, los/as niños/as reaccionan con pataletas y gritos.

Los/as niños/as deben entender que es normal sentirse enfadado/a o enojado/a, pero que las rabietas no son la forma más adecuada de expresarse.

Cómo evitar las rabietas.

  • Darles a escoger entre varias opciones para no obligarles a elegir una opción determinada.
  • Intentar distraerles, desviando su atención hacia otra actividad.
  • Procurar controlar sus rabietas con una actitud tranquila y firme.
  • No responder con una actitud que les haga sentirse culpables o regañarles por cosas que no tienen importancia.
  • Tanto los padres/madres como profesores deben comprender al niño/a y mostrar calma y paciencia ante sus conductas, ofreciéndole una estimulación positiva ante sus buenas conductas y sus esfuerzos por controlar las rabietas.

Cómo prevenir las rabietas.

  • Escuchar lo que nos dicen, intentando darles una respuesta razonable para que entiendan qué es lo mejor para ellos/as.
  • En ocasiones, las rabietas tienen como único fin intentar evitar que se les obligue a hacer algo que no quieren hacer. Debemos dejar que durante cinco minutos, expresen su rabieta para, más tarde, intentar hacerles razonar y llevarles, poco a poco, a realizar lo que se les pide.
  • Cuando en una rabieta, se pongan a romper o destruir objetos que se crucen en su camino, intentaremos calmarles llevándoles a un lugar apartado hasta que se tranquilicen.
  • Si durante las rabietas, corren el riesgo de inflingirse daño intentaremos sujetarles para que esto no suceda y procuraremos hacerles razonar para que se den cuenta del daño que se pueden hacer con este comportamiento. Una vez que se tranquilicen, podemos soltarlos. Esta respuesta quizás puede no ser necesaria a partir de los 3 años.

Podemos descubrir las situaciones que provocan sus rabietas e intentar prevenirlas con técnicas tales como seguir unas rutinas de comidas, acostar a los/as niños/as sin retrasos ni adelantos, etc. Distraerles con algún juguete que les ayude a olvidarse de lo que les enfada; hablarles y ser razonables con ellos/as; evitar sus frustraciones, preparándoles para los posibles cambios que puedan surgir en las rutinas.

Qué hacer durante las rabietas.

  • Mantener la calma, en todo momento, ante la ira del/a niño/a.
  • No hacer caso de su conducta hasta que se muestre más tranquilo/a.
  • No responder nunca con ira ni con conductas agresivas tales como pegarles, puesto que sólo se consigue empeorar la situación.
  • No darles lo que piden para calmar su rabia, ya que utilizará este comportamiento cada vez que quiera conseguir algo.
  • Poner fuera de su alcance todos aquellos objetos peligrosos con los que se pueda lastimar, cuando se produzcan rabietas de gran agresividad.

Es muy importante que los adultos mantengamos la calma antes estas situaciones, porque sólo nosotros/as podemos transmitirles serenidad, seguridad y confianza.

Los nervios, los gritos, el enfado o incluso la agresividad física sólo empeoran la situación.

Debemos actuar con paciencia estando convencidos/as de que es así como debemos actuar y estando seguros/as de que si mantenemos nuestra respuesta y actuación en el tiempo, las rabietas desaparecerán seguro.

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