20 de octubre de 2015

En los primeros años de vida, los niños van construyendo el mundo haciendo uso de los recursos que poseen, los sentidos, el movimiento, su cuerpo, su curiosidad, la interacción con las personas que le rodean, las acciones sobre las cosas y objetos que tienen a su alrededor… De todo ello obtienen información, la van codificando y relacionando con otros datos que recogieron en otras ocasiones.

La interacción con los demás les posibilita formas de comunicación diferentes y les lleva a usar formas simbólicas para expresarse como pueden ser la imitación, el juego, los dibujos o el lenguaje.

Dificultades de aprendizaje

Estas relaciones que van creando sobre la información recibida en las diferentes actividades que realizan es cada vez más compleja, con mayor cantidad de información, incluso cada vez más abstracta, espacio, tiempo, cantidad, semejanza, diferencia… Y así poco a poco, durante años, van adquiriendo estructuras conceptuales que les permiten adaptarse y desarrollarse en el medio en el que viven.

Cuando los niños acceden al mundo escolar, van desarrollando todos estos procesos paulatinamente regidos por una serie de objetivos y planificaciones externas que les posibilitan un aprendizaje más dirigido y que responda, en la medida de lo posible, a los intereses de la etapa de crecimiento en la que se encuentra y a los intereses y posibilidades que su estadio de desarrollo le permite.

Según avanza la exigencia educativa, la complejidad de la información crece progresivamente. y el niño necesita de recursos personales de vital importancia para responder con eficacia. Necesita un determinado nivel de madurez, confianza en sí mismo, capacidad para relacionarse con los demás, motivación positiva hacia el aprendizaje…

Cuando un niño posee dificultades de aprendizaje, no es capaz de alcanzar ese grado de madurez que la exigencia social y educativa le plantea, no responde a los mínimos preestablecidos determinados para su edad en cuanto a grado de desarrollo, conocimientos, habilidades e intereses. Y es entonces cuando aparecen otras serie de problemáticas que pueden incluso dificultar más su evolución: sentimientos de infravaloración, apatía por el aprendizaje, desmotivación, no sabe explicar lo que siente, pero esta triste, decaído, se vuelve más olvidadizo

Es entonces cuando los padres comenzamos a darnos cuenta que aunque nuestro hijo es un niño inteligente, hábil, no cumple con lo que se le pide, llama la atención en exceso, tarda mucho tiempo en hacer las tareas, necesita que se le ayude constantemente, que se le dirija y organice; en ocasiones es muy lento y otras veces muy rápido al llevar a cabo las actividades…

El profesorado nos informa de que en el aula no responde a las expectativas, comienza a quedarse atrás, está más pendiente de lo que hacen los demás que de realizar su propia tarea, sus trabajos están sucios y desordenados, ha empeorado la calidad gráfica, no se esfuerza, a veces ni siquiera cumple con el mínimo que se le pide, es el “graciosillo” de la clase…

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El DSM – 5 considera las dificultades de aprendizaje un concepto heterogéneo, referido a aquellas personas que presentan problemas significativos en el aprendizaje de la lectura, escritura y cálculo.

Entendiendo como “problemas significativos”, cuando el rendimiento del individuo en lectura, cálculo o expresión escrita es sustancialmente inferior al esperado por edad, escolarización y nivel de inteligencia, e interfieren significativamente en el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana que requieren lectura, cálculo o escritura.

El diseño de un programa de intervención dirigido a desarrollar estrategias de aprendizaje adecuadas debe considerar todos los aspectos tratados anteriormente, debe tener como meta el desarrollo de capacidades de aprendizaje y no únicamente la superación de los contenidos educativos no superados.

Debe guiar al niño, sobre su propia evolución, en la adquisición de esas estrategias que todavía no posee y que no pueden pasarse por alto, sólo así abarcaremos con eficacia el problema, atajándolo desde su comienzo y no parcheando soluciones puntuales en un problema global.

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