6 de noviembre de 2015

La familia es uno de los primeros entornos en los que se observan dificultades en el niño, cuando además estas son corroboradas por el centro educativo, no hay duda. Nos encontramos ante una sospecha que debemos resolver.

Consejos a tener en cuenta:

1.- Es importante confirmar el diagnóstico. El saber con certeza si nos encontramos ante un caso de TDAH o no, es el primer paso para buscar soluciones.

2.- La evaluación del niño debe ser lo más completa posible, analizando áreas como capacidad intelectual, recursos instrumentales (memoria, concentración, atención sostenida, percepción, comprensión lectora, expresión escrita, funciones ejecutivas generales…), estabilidad emocional (integración personal, social, familiar, autoestima, ansiedad…)

3.- Es importante conocer cuáles son los factores más débiles del niño para atajarlos cuanto antes pero también es imprescindible conocer los más fuertes, ya que estos posibilitarán su desarrollo, el nivel de autoestima, sentimiento de valía personal…

4.- Un alto porcentaje de niños con TDAH padece otros trastornos en comorbilidad, todos ellos han debido ser bien analizados ya que es importante trabajar todos los aspectos para que el tratamiento sea eficaz.

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5.- Una vez que el diagnóstico sea claro, debemos ponernos en marcha y buscar el tratamiento multidisciplinar adecuado, donde no sólo se promueva el desarrollo del hábito atencional sino que se tengan en cuenta factores de su personalidad, habilidades y otros recursos que pudieran estar deficitarios. El tratamiento psicopedagógico pudiera abarcar claramente todas estas variables.

6.- En ocasiones los fármacos son imprescindibles para favorecer su evolución pero no son la única solución y no siempre es la solución más eficaz.

7.- Informar al centro educativo y concretamente al tutor o tutora escolar sobre la situación, es primordial. Los profesionales del ámbito educativo pueden ayudarnos en el día a día del niño estableciendo objetivos comunes, criterios de exigencia específicos…

8.- Mantener disposición de colaboración con el centro educativo siempre va a favorecer el desarrollo del niño. Aunar criterios es la base para facilitar sentimiento de seguridad a nuestro hijo. Los niños con TDAH tienden a ser muy inseguros y el que les ofrezcamos ambientes estables y predecibles promueve su sentimiento de seguridad.

9.- Es importante que el ambiente familiar sea de cordialidad, con criterios comunes por parte de los adultos que interactúan y educan al niño. Es importante prestarse apoyo recíprocamente, evaluar los puntos fuertes de cada uno para ofrecérselos al niño de forma sistemática, colaborar, promover serenidad…

10.- Los niños necesitan normas para sentirse seguros. Los niños con TDAH también las necesitan. El saber lo que va a pasar y cuándo va a pasar les proporciona tranquilidad y esto facilita el sentimiento de escucha, la aceptación de los criterios del otro, el respeto mutuo…

11.- Es conveniente delimitar qué comportamientos son aceptables y cuáles no lo son y qué consecuencias conllevará el que no se realice como se ha decidido. Los castigos no facilitan el hábito de conductas adecuadas, son las consecuencias de los actos las que facilitan la mejor comprensión de los criterios establecidos. Los niños tienen que ser conscientes de que todos los actos conllevan consecuencias, en algunos casos no nos gustan pero están ahí y deben aceptarse.

12.- Los niños con TDAH tienen grandes dificultades de organización. Conviene que lo tengamos en cuenta y que les ayudemos a planificarse, controlar su agenda escolar, establecer estrategias que eviten olvidos de materiales, mensajes…

13.- Evitar distractores en su lugar de estudio. Los niños con TDAH se distraen, evitemos todo aquello que pueda facilitar el que lo hagan.

14.- Las recompensas son extremadamente eficaces. Reforzar los comportamientos adecuados, felicitarle por su esfuerzo, hacerle accesible el llevar a cabo actividades que le gusten y le motiven… Estos refuerzos deben ocurrir en la mayor brevedad posible a la conducta positiva. Cuanto más reforzado se encuentre el niño, más motivado estará para seguir esforzándose.

15.- El día debe resumirse siempre favoreciendo lo positivo sobre lo negativo. Cuando dialoguemos con nuestro hijo tenemos que equilibrar la información positiva y la negativa, seguro que hay cosas y acciones que tenemos que reprocharles para que aprendan a hacerlas bien pero seguro que también hay muchas otras positivas que estaría bien recordarles para que las repitan.

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