Las pesadillas son episodios de ensoñación que producen miedo intenso y provocan el despertar de la persona. Normalmente se trata de un sueño largo que se centra en una situación que supone una amenaza para la persona, ya sea por peligro físico (persecuciones, accidentes…) o psíquico (vergüenza, fracaso…). Estos sueños no suelen corresponderse con situaciones reales, aunque en algunos casos pueden reproducir una situación traumática vivida. Al despertarse, la persona puede responder adecuadamente al entorno mostrando en todo momento contacto con la realidad y prevaleciendo la sensación de angustia; además, puede relatar el contenido del sueño y describir detalladamente qué es lo que le ha producido el miedo.

Síntomas de preocupación

Observamos despertares repetidos durante el sueño nocturno o las siestas diurnas, cuando es el caso, provocados por sueños extremadamente terroríficos y prolongados que dejan recuerdos vividos, y cuyo contenido suele centrarse en amenazas para la propia supervivencia, autoestima o seguridad. Los despertares ocurren normalmente en la segunda mitad del período de sueño.
Cuando el niño, adolescente o adulto, se despierta del sueño, recupera rápidamente el estado orientado y vigil, es capaz de contar el sueño que ha tenido y ser consciente de dónde está y con quién.
Las pesadillas, o la alteración del sueño producida por los continuos despertares, provocan malestar clínicamente significativo (deterioro laboral, escolar, social, personal…)
Es importante para el diagnóstico de este tipo de trastornos específicos que no aparezcan exclusivamente en el trascurso de otro trastorno mental o se deban a los efectos fisiológicos directos de sustancias.