29 de enero de 2016

¿Qué es TDAH?

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético. Según estimaciones, afecta entre un 5 y un 10% de la población infanto-juvenil.

Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento caracterizado por distracción moderada a severa, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.

Tiene una muy alta respuesta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad (trastornos de aprendizaje, trastorno del estado de ánimo, trastorno oposicionista desafiante…).

Consejos prácticos.

En el día a día de trabajo. (Metodologías)

1.- Intentaremos situar al alumno cerca del profesor, evitando así distracciones con otros alumnos…

2.- Fomentar la organización de los materiales, promoviendo que encima de la mesa de trabajo sólo haya los materiales indispensables para llevar a cabo las tareas del momento.

3.- Mantener orden, rutinas y normas claras. De esta forma crearemos hábitos de trabajo que faciliten la organización, y en consecuencia el aumento del rendimiento.

4.- Durante las explicaciones de contenidos, tiempo en el que el alumno se dispersa más fácilmente, establecer mantener contacto visual a menudo, utilizar frases cortas y claras, resaltar la información importante, en definitiva, centrar su atención en los contenidos más importantes.

5.- Promover la participación activa de los alumnos, favoreciendo la comunicación en el gran grupo, elaboración de preguntas, respuestas en voz alta… Este tipo de técnicas favorecen el que se mantenga atento y motivado, él y sus compañeros.

6.- Fomentar la utilización de la agenda escolar, de esta forma promoveremos su organización, apuntando las tareas escolares, resultados de las evaluaciones, fechas de entrega de trabajos a medio plazo… Siempre que nos sea posible reforzaremos la información importante apuntándola en la pizarra durante un tiempo para evitar olvidos.

7.- Primar la calidad sobre la cantidad a la hora de pedir la ejecución de tareas en casa.

8.- Ayudar al alumno a planificar su tiempo de estudio y facilitarle en la medida de lo posible, esquemas de contenidos, conceptos claves…

La evaluación de contenidos.

1.- Respetar el tiempo de respuesta, suelen ser niños más lentos en ejecución. En muchas ocasiones si no tenemos en cuenta esto, no podrán demostrarnos todo lo que saben.

2.- Conviene que las evaluaciones las lleven a cabo en las primeras horas del día, evitando así que el cansancio promueva aun más la tendencia a la dispersión.

3.- Fragmentar el examen en varias sesiones cuando se vea necesario ya que su nivel de atención sostenida es más corto.

 

4.- Ayudarle a controlar el tiempo durante la ejecución.

5.- Evitar que la hoja del examen sea un listado infinito de preguntas. Es mucho más motivador que estas queden distribuidas en diferentes hojas.

Es preferible llevar a cabo más exámenes pero con menos contenidos y menos tiempo para su ejecución.

6.- Destacar en los enunciados las palabras clave y reducir al máximo el texto de las preguntas. Les cuesta leer hasta el final y no se fijan en los detalles.

7.- Recordar al alumno que repase el examen.

8.- En ocasiones la impulsividad les juega malas pasadas, estaremos pendientes por si necesitan que les recordemos que tienen tiempo y que no pasa nada si son los últimos en entregar el examen.

9.- Facilitar al alumno la posibilidad de preguntar. En muchas ocasiones leen las preguntas de forma impulsiva y confunden los conceptos o no se fijan en los detalles que se les plantean.

10.- Evitar la penalización por causa de despistes o descuidos.

En el aula, con el profesorado.

1.- Hablar a menudo con el alumno directamente, favorece la comunicación, la resolución de conflictos personales, se evitan los malos entendidos…

2.- Reforzar su nivel de autoestima, reforzando las conductas adecuadas y enseñándole a ser capaz de autoevaluar sus comportamientos, aceptando sus limitaciones.

3.- Promover la utilización de notas, recordatorios

4.- Los límites crean seguridad y confianza en uno mismo.

5.- Conviene tratar de evitar aquellas situaciones donde sabemos que no se puede controlar, son alumnos a los que les cuesta mucho autocontrolarse.

6.- Es muy positivo sustituir el verbo “ser” por el verbo “estar”.

7.- No es recomendable permitir que los alumnos se queden sin participar en actividades extraordinarias a causa de su comportamiento.

8.- Es muy importante demostrarles día a día que nuestra intención es ayudarles.

9.- Cuando llevan a cabo conductas poco favorables, además de hacerles ver que esa forma de respuesta no es la adecuada, es conveniente reflexionar con ellos sobre cuál debiera haber sido la respuesta correcta.

10.- Si es posible podemos bajar el nivel de exigencia cuando prevemos que no será capaz de responder a la misma u observamos cierto bloqueo.

Muchas de estas orientaciones podemos tenerlas en cuenta para todos nuestros alumnos. Conseguiremos mantener un clima de trabajo adaptado a la diversidad, favoreciendo las habilidades y respetando las necesidades de cada alumno.

Descarga: Un alumno TDAH en el aula.

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