1 de octubre de 2014

Todos hemos oído hablar del TDAH, y de hecho, muy posiblemente tengamos a nuestro alrededor algún niño o niña que posea síntomas claros de este tipo de trastorno.

La primera voz de alarma se suele recibir del colegio. Nuestro hijo no es capaz de mantenerse sentado en el corro mientras escucha el cuento, le cuesta asumir las normas o se queda ensimismado mirando a un punto fijo.
Según va creciendo, observamos otros comportamientos: le cuesta aprender a leer, no le gusta escribir, es chapucero cuando colorea, no se fija en los detalles, es olvidadizo, su chaqueta, la mochila, o incluso la agenda escolar, se quedan más veces en el aula que las que vuelve a casa, se le olvida apuntar las tareas, se despista, comete errores por descuido…

TDAH. Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad

Ahora, empezamos a preocuparnos un poco más. Las tardes son eternas haciendo deberes, sólo trabaja cuando se le presiona, necesita que estemos con él o ella continuamente para que no pierda el tiempo… ¡Qué va a ser de nosotros cuando lleguemos a la E.S.O.!

Son muchas las razones de este tipo de comportamientos, por eso es importante no esperar mucho tiempo más. El diagnóstico psicopedagógico puede ayudarnos a resolver muchas de nuestras dudas con eficacia.

Es importante saber si nuestro hijo tiene ansiedad y esta no le permite centrarse, o por el contrario le cuesta la deducción y el razonamiento lógico, o quizás lo que no le gusta es estudiar y por eso no se esfuerza.
El déficit de atención le imposibilita acceder a gran cantidad de información en su día a día. Es importante favorecer la creación de hábitos atencionales, promover la utilización de estrategias de organización y orden que eviten los olvidos o los despistes que tanto le trastornan en su día a día.
Cuando tenemos un diagnóstico psicopedagógico claro, ya podemos actuar con eficacia, evitar discusiones, ambientes negativos en casa, castigos innecesarios… Todo esto promueve baja autoestima, reduce sentimientos de reto personal, persistencia y sobretodo, las ganas de sonreír.

El tiempo está a nuestro favor cuando sabemos aprovecharlo. No lo pierdas.